¡Necesito un cambio!
Una vez pasada la primera mitad del año, aparecen los indicios de un balance aparentemente objetivo de lo que hasta aquí hemos realizado.
Algo de nuestra rutina nos está resultando tedioso, nos sentimos estancados, y empieza la lista…
“Tengo que buscar otro trabajo, ya cumplí mi ciclo acá”. “Quiero empezar a estudiar algo, sentir que me formo, que avanzo”. “¿Y si me mudo? A un lugar más grande..” “Un viaje. Eso es lo que necesito para renovar el aire”. “Quizás debería generar más proyectos.. y hace mucho que mantengo el mismo grupo de amigos, es hora de conocer gente nueva”. “Un cambio de look, paso por la peluquería, me voy de copras”. “Necesito verme diferente”.
Como suele pasarnos, equivocamos la dirección hacia la cual interpretamos lo que nos pasa. ¿Acaso estamos en lo correcto creyendo que alguno de estos cambios externos saciará nuestra necesidad?
¿O, en todo caso, el sentirnos instalados y estancados en diversos ámbitos de la vida es un reflejo de un estado interno, más ligado a nuestro desarrollo emocional?
El progreso y las etapas suelen edificarse sobre la base de nuestra disponibilidad emocional. En ocasiones nuestro ánimo, relacionado a vínculos personales, estima propia, grado de autonomía alcanzado, madurez (entre otras tantas cuestiones) posibilita el avance en lo laboral, lo relacional, el ocio, el disfrute. En otros momentos cuestiones particulares quedan sin cerrar, sin ser elaboradas, y producen la sensación de estancamiento, como si nuestro ánimo se aferrara con uñas y dientes a lo inconcluso que, como una pesada bola de hierro, no nos permite avanzar (¡exigiendo su resolución!). Allí es cuando esta sensación tiñe a la totalidad de las distintas áreas de nuestro día a día.
Vayamos entonces a la autoexploración:
¿Cuánto hace que se sienten así? ¿Qué ha ocurrido en sus vidas desde ese momento? Recorran sus estados. Rememoren vínculos familiares, personales. ¿Algo se ha modificado y todavía no lo han notado? Puede que hayan minimizado hechos, sin tener en cuenta que requerían de una elaboración.
Todavía están a tiempo. Regresen allí. Tomen distancia y evalúen. Tal vez sea el momento de registrar un cambio de posición, de actitud, o quizás sea el momento de ejercer aquel cambio, y pasar a la próxima etapa.
Si ha quedado algo por resolver, éste es el momento. Cerrar capítulos abrirá nuestra disponibilidad emocional para nuevos desafíos. Una vez que lo hacemos conciente, el estancamiento es aferrarse. Al soltarlo, abrimos los brazos a lo nuevo.
Verán cómo el cambio que tanto ansiábamos se produce como por arte de magia. Después de todo, no olviden que sólo nosotros tenemos el poder de generar lo que nos pasa, y emprender de nuevo el viaje. 